lunes, 2 de septiembre de 2013

¿ES EL HOMBRE INFIEL POR NATURALEZA?

 ¿Es la excusa a las infidelidades de los hombres?
Pues bien la neuropsiquiatra Louann Brizendine pretende romper estereotipos analizando uno de los órganos más complejos del hombre: el cerebro. Después de haber analizado el cerebro de la mujer.
El resultado es que la materia gris del cerebro del hombre mejora con la edad. La mayor diferencia entre el cerebro del hombre y la mujer es que en el primero la testosterona hace que crezca más la zona dedicada a la persecución sexual. El hombre tiene 2´5 veces más espacio dedicado al sexo que las mujeres. Por lo que llega a pensar en este asunto hasta tres veces más que ella.
Los hombres son más vulnerables y protectores tienen circuitos especiales para la protección de la pareja. Cuando la mujer tiene un problema emocional siempre quieren resolverlo cuanto antes, porque en el fondo la quiere. Los hombres piensan que son simples pero  no lo son, al menos para la mujeres.
Aunque son estadísticas difíciles de comprobar dada su actividad clandestina entre un 12 y un 40 % de los hombres engañan a sus parejas. Siempre hemos escuchado razones por las que los hombres no pueden controlar sus impulsos sexuales. Pero los investigadores del Instituto de Karolinska, en Suecia, sugieren que algunos hombre poseen un gen que los predispone a la infidelidad. Según los científicos existe una relación entre un gen específico y la capacidad del hombre de comprometerse con su pareja.


Un estudio durante cinco años que involucró a 552 hombres, a quienes se les analizó para buscar este gen en su ADN, descubrieron que los hombres podían tener una, dos o ninguna copia del gen RS334 (el responsable de la infidelidad). Los que no tenían esta desviación genética eran más devotos y comprometidos con sus parejas. Por el contrario los hombres con una o dos copias del gen o no estaban casados o si lo estaban tenían un número más alto de crisis maritales y amenazas de divorcio. A estos hombres, según el estudio, les resulta más difícil mantenerse monógamos.
Hasse Walum, el investigador principal del estudio, indicó que el llamado gen de la infidelidad tiene una influencia en el comportamiento masculino, pero el hombre no está condenado a ser infiel ni a fracasar en su relación de pareja. El gen predispone, sí, pero no condena a la infidelidad. La biología no lo es todo. 
También cuenta el libre albedrío, los valores morales, las influencias culturales y las creencias religiosas, entre otros factores importantes.
El llamado gen de la infidelidad no es una excusa para engañar a la pareja.
El hombre que siente el impulso de ser infiel, debe aprender a controlarlo:

  • Abrir líneas de comunicación con su pareja. Cultivar la parte emocional y afectiva de la relación. Pasando más horas dialogando.
  • Evitar situaciones de alto riesgo. Larga temporadas solo, alternar con amigos en bares o discotecas.
  • Reducir las distracciones que alejen a la pareja y elevar la confianza.
  • Ante la primera señal de peligro, acudir a un terapeuta especializado en problemas de sexualidad o adicción.
Así que el hombre puede nacer infiel biologicamente hablando pero no tiene por qué serlo.
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Gracias por leerme y Hasta pronto