sábado, 29 de junio de 2013

NO DEJES QUE TU PIEL PASE SED

Llega el verano, y con él el calor y el sol y, sin darte cuenta, tu piel empieza a sufrir. Los signos de alarma son la aparición de tiranteces, rojeces, quemaduras, irritaciones, picores o incluso arrugas.

La piel suele deshidratarse con gran rapidez al estar sometida a cambios bruscos de temperatura -por ejemplo, debido a la diferencia entre el aire acondicionado del coche o de un edificio y la calle- a la sal y la arena de la playa, el cloro de la piscina y, sobre todo, debido a su exposición a los rayos ultravioletas.


Los colectivos más sensibles a estos factores son, una vez más, niños y ancianos, aunque afectan a todos en mayor o menor medida. Por este motivo, es necesario no pasar por alto una serie de acciones para hidratar la piel y evitar que resulte dañada.

En verano se aconseja aumentar el consumo de agua y basar la alimentación en frutas y verduras frescas. Además, dúchate con agua tibia o fría, en vez de caliente, no tomes el sol sin protección solar y utiliza el factor más adecuado para tu tipo de piel. Cuidado también con el peligroso efecto lupa que se produce al salir del agua y exponerse directamente al sol; para ello, seca previamente tu piel.

Es preciso aplicar directamente productos hidratantes para el rostro y el cuerpo, incluso un par de veces al día si fuera necesario, y no olvides ninguna zona. Evita el estrés y las comidas demasiado picantes.
Y no olvides la importancia que tiene la piel para tu salud, y de ahí lo esencial que resulta cuidarla como se merece. No se trata solamente de un elemento estético, sino que además, es un órgano multifuncional y complejo.

La piel nos protege de agentes externos, del calor y el frio, del aire y los elementos, de las bacterias, sirve de coraza para los órganos más frágiles y de climatizador, ya que regula la temperatura de nuestro cuerpo.
Nuestra piel crea Vitamina D para los huesos y segrega enzimas, hormonas y otros elementos imprescindibles para la defensa del cuerpo.
Es el único órgano que está directa y constantemente en contacto con el exterior. Incluso tiene la capacidad de eliminar tóxicas a través del sudor.

Por todo ello, no te olvides de tu piel este verano, ni a la hora de comer y beber, ni de ducharte, echarte crema o tomar el sol, e hidrátala de todas las formas posible.

Enlace relacionado:  LA HIDRATACIÓN DE LA PIEL

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